Como si de la novela Los emigrados, de W. G. Sebald se tratara, las fotografías que componen el archivo de Bienvenido Vega Rodríguez articulan un extenso puzzle que da sentido a uno de los episodios más determinantes para la comarca de la Sierra de Francia, que cierra su historia más reciente con la virulenta emigración padecida tras el umbral de 1960, lo que produjo la diseminación fuera de su territorio a una gran parte de sus habitantes. De modo que, el corpus reunido, en realidad, se puede leer, sobre todo, como un valioso archivo de la emigración, lo que equivale a decir de la fragmentación y desaparición de la cohesión antigua de un muy particular grupo social. Integran esta mirada total los retratos de familia o individuales para carnet y pasaporte, los bautizos, las primeras comuniones y bodas, o las fiestas con sus procesiones y bailes, así como un variado registro de acontecimientos sociopolíticos de naturaleza local y provincial.
Por una ecología de la fotografía
Florencio Maíllo

Es evidente que este trabajo híbrido entre lo antropológico y lo artístico y poético del pintor y profesor Florencio Maíllo tiene esta naturaleza, casi diría benjaminiana, de obra a contrapelo de su tiempo, pues renunciando a inscribirse en el main stream de las crecientes “auras frías”, tiende a la construcción de una suerte de lugar existencial; espacio de acogida en el que unas identidades innominadas y perdidas son puntualmente reconstruidas. Se ha construido y abierto, en todo caso, un lugar finalmente sereno, donde, con toda la potencia ancestral que almacenan, puedan emerger unas vidas desnudas.
En razón de ello mismo, este gesto no puede ser acaparado en exclusiva por un interés suscitado desde la antropología o la sociología, dado que se reclama, sobre todo, de lo estético, sin por ello ser propiamente estético. E, incluso, se puede decir que el objetivo final a que todo ello apunta es, decididamente, transestético. Su interés está puesto en un más allá de la pura representación.
La exposición busca el fondo de una emoción a la que podríamos titular de “desinteresada”, y pretende, antes que otra cosa, lograr una conmoción que vaya más allá de lo político, pues lo que aquí está verdaderamente en juego es la constitución de un mundo –el rural español–, y lo que al cabo se visualiza es la entidad misma de la amenaza que se cernía sobre el mismo, a la altura de aquellos, a todos los efectos, sobrepasados años sesenta.
Presencias
Fernando Rodríguez de la Flor
He aquí una gran crónica visual que desde la humildad de sus orígenes y de sus gentes nos acerca a las raíces de nuestra vida popular y nos libera del desconsuelo de la desmemoria. Ha transcurrido medio siglo desde que Bienvenido Vega apretase una y otra vez el disparador de su cámara fotográfica y nos dejase el testimonio de un mundo rural vivo, a punto de quedar roto y malherido por el vendaval del éxodo. Estamos ante la evocación y reconstrucción de un tiempo y de un espacio que se nos revela en imágenes felizmente rescatadas del olvido por Florencio Maíllo Cascón, cuando con sensibilidad y paciencia artística recuperó los negativos polvorientos que dormían el paso de los años en un viejo sobrado de la villa de Sequeros. Además, con inteligencia ha reconstruido el devenir de esta valiosa documentación antropológica y ha desvelado con respeto y cariño los itinerarios vitales de sus vecinos, que son los verdaderos protagonistas de estas identidades desvanecidas por el ventarrón del progreso y ahora oportunamente recuperadas.
Las personas y los lugares han quedado detenidas en imágenes en blanco y negro, que conservan la inocencia y los contrastes grises que luego serán absorbidos y matizados por el cromatismo de la fotografía en color. Estas fotografías en blanco y negro captan la vida y las personas en su desnudez real y en su cotidianidad más doméstica o más popular y festiva, sin apenas concesiones a la estética y a los grandes escenarios. Y aunque las instantáneas pueden calificarse como hechos sincrónicos y eventos diferenciados, se transforman a través de la memoria en secuencias sucesivas y diacrónicas capaces de movilizar el tiempo de la historia y acercarnos alternativamente al pasado y al presente. ¿Quiénes fuimos? ¿Quiénes somos? Se convierten, pues, en documentos significativos en los que Florencio Maíllo ha encontrado sus propias raíces y ha hilvanado su itinerario familiar y el de su entorno comarcal.
Geografía de la memoria y de la épica migratoria
Valentín Cabero Diéguez